Cita de la semana #7

cita de la semana

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Mebea ka patai koe ki abau
be aba te mea nui o tenei ao,
maku e kii atu:
be tangata, be tangata, be tangata

Si me preguntarás
Que es lo más importante del mundo,

esta sería mi respuesta:
Los seres humanos, los seres humanos, los seres humanos.

La estación de las flores en llamas (Sarah Lark)

Aportación lector: Rafael Nevado

 

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-¿Adónde vamos esta noche, mademoiselle?

Y ella responde entusiasta que a la jungla, a Haití o a Mozambique.

-Vaya, esta vez es un viaje muy largo -dice Etienne con una voz distinta, suave y aterciopelada con la lenta pronunciación de un director de orquesta-. Eso es el Atlántico muy al sur. Fíjate cómo brilla la luna, ¿puedes oler eso? ¿Has notado el frío que hace aquí arriba? ¿Sientes el viento en el pelo?

-¿Y dónde estamos ahora, tío?

-En Borneo. ¿Te gusta? Estamos pasando por encima de la copa de los árboles, se vislumbran unas hojas enormes más abajo. También unos cafetales, ¿sientes el olor?

Y Marie-Laure los huele de verdad porque su tío le está pasando unos granos de café por debajo de la nariz, o tal vez porque de verdad están volando sobre los cafetales de Borneo, no quiere ser ella quien lo decida.

(….)

-Toma, prueba un poco de esta fresca y deliciosa carne de luna -dice Etienne y ella siente en la boca algo que se parece mucho al sabor del queso.

La luz que no puedes ver (Anthony Doerr)

 

Si quieres que la frase de tu libro favorito salga aquí, déjamela en los comentarios y será la próxima que publique en la sección de Cita de la semana.

Cita de la semana #6

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Primero fue el olor, uno que cualquier animal reconoce, que ni siquiera la lluvia puede disipar, pegajoso y dulzón. Un olor que sólo les gusta a las moscas. Después, el silencio. No existe el silencio total, pero hay una especie de calma tensa que siempre anuncia el desastre. Antes de entrar, el gato ya sabía lo que el hada negaba. Los animales pueden olerla. El interior de la cabaña recordaba a los restos de un naufragio. Colgada en la pared, muy cerca de la puerta, la bujía que parpadeaba con la luz indecisa, avergonzada de tener que mostrar una escena tan triste a un viejo amigo.

 

-La corte de los espejos – Concepción Perea

Cita de la semana #5

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Caen del cielo como una lluvia al anochecer, sobrevuelan la muralla, hacen piruetas sobre los tejados, revolotean sobre los barrancos y entre las casas. Calles enteras se mecen al ritmo de los destellos blancos sobre los adoquines. “Mensaje urgente para los habitantes de la ciudad -dicen las octavillas-. Salgan de inmediato a campo abierto”.

Sube la marea. En lo alto cuelga una luz pequeña, amarilla, creciente. Hacia el este, sobre los tejados de los hoteles que hay frente el mar y en sus jardines traseros, seis unidades de la artillería pesada norteamericana cargan proyectiles incendiarios en la boca de los morteros.

La luz que no puedes ver – Anthony Doerr